"La única manera en que pueda desarrollarse una verdadera liberación femenina será cuando el varón pueda, a su vez, desatarse de todos aquellos estereotipos de género que lo presionan para actuar como un macho. Me refiero, en concreto, a esas ideas, pensamientos, sentidos comunes que la educación, el grupo de pares, la televisión, el cine, la publicidad —el “imaginario”— apuntalan día a día. Hace años Rafo León escribió un libro de entrevistas a diversos presos que habían cometido delitos de violación sexual. El título del libro León lo extrajo de las conversaciones con ellos y condensa con precisión esta idea: “Yo actuaba como varón solamente…”.
En América Latina el machismo se configura de manera muy diferente a otros lugares y se organiza sobre un sentimiento conflictivo de origen vinculado a nuestra condición de colonizados. Eso lo ha explorado de manera muy clara Octavio Paz en El laberinto de la soledad, precisamente cuando se refiere al origen del mexicano como “hijo de la Chingada”, es decir, de la indígena violada por el conquistador. Somos pues el resultado de esta “violación originaria” y nuestra bastardía es la perpetuación de ese botín de guerra. "http://kolumnaokupa.blogsome.com/2007/11/04/el-machismo-mata/
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